En esta carretera ya no hay nada más que asfalto y las gotas de agua cayendo del cielo.
Mis suelas no dejan huella pese al peso de la humedad, del duelo y la mirada inquisitiva y vigilante de esa luna llena.
Llevo horas caminando, arrastrándome por la línea discontinua de esta carretera secundaria. No sé dónde muere, ni las bifurcaciones que se abren por ella. Sólo sé que atraviesa pedazos de tierra.
Llueve, y a lo lejos se ve el reflejo de una tormenta, con el rugir lejano, con la electricidad sobre mi cabeza. Pero no me alcanzará.
Aún la tibieza de tus dedos sigue pegada a los míos. Sigue tu voz, hecha hilo, estrangulando mi cuello, y no me deja respirar. Sólo se alivia cuando una lágrima se vuelve gota de lluvia, y se abre mi garganta, y vuelve a mí el aliento, pero nunca la esperanza.
Aún tu última imagen se refleja en mi pupila. Estás ahí como un retrato en miniatura, sobre un lienzo de marrones y negros, un lienzo de tristeza y despedida.
Aún tu latido suena en mi cabeza, como un golpe tímido y suave sobre la madera. Tan suave, tan quedo, que desapareció, aunque me concentrase en seguir oyéndolo, ya no estaba más en esa fría habitación.
Ni siquiera hubo adiós, sólo besos espontáneos, que nacían de la necesidad de beberte a pequeños sorbos, de retenerte a mi lado.
Ni siquiera un hasta pronto, porque te marchaste antes de que el baile acabara. Giré la cabeza y ya no estabas. Aunque sabes que no tardaré, que te encontraré y bailaremos, mano sobre mano, mi cabeza sobre tu hombro, tu mano rodeando mi cintura, en un tranquilo compás, hasta cuando quieras. Porque entonces no te cansarás.
Ahora, dime ahora.
Ahora será, es cuando nos amemos, y amamos, para siempre, hasta el fin de los tiempos, cuando no haya una pausa que me haga llorar…
Porque no importa donde lleve esta carretera, ni siquiera dónde me lleven mis pies. Mi alma está muy lejos, donde estás tú. Y te lloré, pero no lo harás tú. Sonreirás, cuando me acojas con tus brazos, y dejes en la cuneta mi cuerpo hecho huesos y nervios sin sentimientos.
Ahora dime ahora.
Es ahora, ya lo siento.
Ahora, dime ahora.
Ahora será, es cuando nos amemos…
Mis suelas no dejan huella pese al peso de la humedad, del duelo y la mirada inquisitiva y vigilante de esa luna llena.
Llevo horas caminando, arrastrándome por la línea discontinua de esta carretera secundaria. No sé dónde muere, ni las bifurcaciones que se abren por ella. Sólo sé que atraviesa pedazos de tierra.
Llueve, y a lo lejos se ve el reflejo de una tormenta, con el rugir lejano, con la electricidad sobre mi cabeza. Pero no me alcanzará.
Aún la tibieza de tus dedos sigue pegada a los míos. Sigue tu voz, hecha hilo, estrangulando mi cuello, y no me deja respirar. Sólo se alivia cuando una lágrima se vuelve gota de lluvia, y se abre mi garganta, y vuelve a mí el aliento, pero nunca la esperanza.
Aún tu última imagen se refleja en mi pupila. Estás ahí como un retrato en miniatura, sobre un lienzo de marrones y negros, un lienzo de tristeza y despedida.
Aún tu latido suena en mi cabeza, como un golpe tímido y suave sobre la madera. Tan suave, tan quedo, que desapareció, aunque me concentrase en seguir oyéndolo, ya no estaba más en esa fría habitación.
Ni siquiera hubo adiós, sólo besos espontáneos, que nacían de la necesidad de beberte a pequeños sorbos, de retenerte a mi lado.
Ni siquiera un hasta pronto, porque te marchaste antes de que el baile acabara. Giré la cabeza y ya no estabas. Aunque sabes que no tardaré, que te encontraré y bailaremos, mano sobre mano, mi cabeza sobre tu hombro, tu mano rodeando mi cintura, en un tranquilo compás, hasta cuando quieras. Porque entonces no te cansarás.
Ahora, dime ahora.
Ahora será, es cuando nos amemos, y amamos, para siempre, hasta el fin de los tiempos, cuando no haya una pausa que me haga llorar…
Porque no importa donde lleve esta carretera, ni siquiera dónde me lleven mis pies. Mi alma está muy lejos, donde estás tú. Y te lloré, pero no lo harás tú. Sonreirás, cuando me acojas con tus brazos, y dejes en la cuneta mi cuerpo hecho huesos y nervios sin sentimientos.
Ahora dime ahora.
Es ahora, ya lo siento.
Ahora, dime ahora.
Ahora será, es cuando nos amemos…


eyyyy dónde andas metida?? va todo bien? qué es de tu vida, qué... cuentame.
Yo tengo muy pocas ganas de escribir ahora mismo, pero bueno; realmente me apetece más leer.
espero pronto noticias tuyas.
un besote, cuídate