Soy coleccionista de besos...
de besos sin amor.
De fechas en las que prometían tantas cosas, de días que quedaron atrás olvidados por el desengaño. Empujados por la frustración.
Soy coleccionista de rostros..
de rostros perfectos, con historias desperfectas tras ellos.
De labios con historias colgando de ellos que permanecen silenciadas hasta que los míos las toman y las beben y se empapan de almas que jamás se funden con la mía.
Soy coleccionista de lágrimas...
de mis propias lágrimas porque tal vez jamás me vuelva a enamorar...
tal vez jamás me enamoré.
Y sólo puedo ser una vaga coleccionista de desperfectos e historias mudas y tullidas...
historias que ni son la tuya ni son la mía... pero ahí están.
Sí, soy coleccionista, de mis propias desventuras. Y estoy aquí quieta recordando viejas leyendas que hablaban de amores tiernos que jamás llegaron a nacer pues murieron en mis labios, en forma de besos vacíos, sin que llegara a mi corazón y pudiera llamarse
AMOR
porque no me atrevo a levantarme y sacudirme la nostalgia y decirte que...
Quisiera ser coleccionista de tus besos, tan llenos siempre de amor...
y que aún echo de menos tu rostro, puede que sí, con alguna imperfección, pero que para mí siempre es perfecto.
Que quiero beber por siempre de las historietas que cuelgan en tus labios y escucho con una sonrisa en los míos.
Quiero empaparme de tu alma porque es más bella que la mía. Porque logra moldear la mía para convertirme en alguien especial...
Quizá sí me enamoré, un día muy lejano.
Y esté aquí sentada, coleccionando piezas, trocitos de extraños, que en nada se parecen a ti... porque creo ilusamente que ellos no me recordarán a ti... y es precisamente sus diferencias, sus desperfectos lo que me lleva al sueño de un tierno amor, de una fecha que tal vez no fue perfecta...
pero que sí dijo AMOR...
de besos sin amor.
De fechas en las que prometían tantas cosas, de días que quedaron atrás olvidados por el desengaño. Empujados por la frustración.
Soy coleccionista de rostros..
de rostros perfectos, con historias desperfectas tras ellos.
De labios con historias colgando de ellos que permanecen silenciadas hasta que los míos las toman y las beben y se empapan de almas que jamás se funden con la mía.
Soy coleccionista de lágrimas...
de mis propias lágrimas porque tal vez jamás me vuelva a enamorar...
tal vez jamás me enamoré.
Y sólo puedo ser una vaga coleccionista de desperfectos e historias mudas y tullidas...
historias que ni son la tuya ni son la mía... pero ahí están.
Sí, soy coleccionista, de mis propias desventuras. Y estoy aquí quieta recordando viejas leyendas que hablaban de amores tiernos que jamás llegaron a nacer pues murieron en mis labios, en forma de besos vacíos, sin que llegara a mi corazón y pudiera llamarse
AMOR
porque no me atrevo a levantarme y sacudirme la nostalgia y decirte que...
Quisiera ser coleccionista de tus besos, tan llenos siempre de amor...
y que aún echo de menos tu rostro, puede que sí, con alguna imperfección, pero que para mí siempre es perfecto.
Que quiero beber por siempre de las historietas que cuelgan en tus labios y escucho con una sonrisa en los míos.
Quiero empaparme de tu alma porque es más bella que la mía. Porque logra moldear la mía para convertirme en alguien especial...
Quizá sí me enamoré, un día muy lejano.
Y esté aquí sentada, coleccionando piezas, trocitos de extraños, que en nada se parecen a ti... porque creo ilusamente que ellos no me recordarán a ti... y es precisamente sus diferencias, sus desperfectos lo que me lleva al sueño de un tierno amor, de una fecha que tal vez no fue perfecta...
pero que sí dijo AMOR...

